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Industrias culturales y creativas en la economía de Baja California

Redacción / 2018-09-05

Por Karla Navarro

Ensenada, Baja California. (Agencia Informativa Conacyt)

 La creatividad y la cultura se desarrollan a partir de prácticas sociales tan cotidianas que resulta complejo analizarlas desde una perspectiva económica.

Publicidad, arquitectura, cine, música, televisión, radio, software, museos, bibliotecas, videojuegos, literatura, artes escénicas, diseño y moda, se encuentran entre las actividades consideradas como parte de la economía creativa por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La contribución de las industrias culturales y creativas en las economías de escala regional, nacional e internacional es cada vez más tangible y, por ello, objeto de estudios y análisis que ofrecen parámetros sobre sus dinámicas como actividades productivas.

El Informe sobre la Economía Creativa, edición especial 2013, publicado por el PNUD y las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), refiere que de acuerdo con cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, en inglés), el comercio mundial de bienes y servicios creativos ascendió a 624 mil millones de dólares en 2011, cifra que aumentó más del doble entre 2002 y 2011.

El informe señala que entre 2002 y 2011 “la tasa media de crecimiento anual durante este periodo fue de 8.8 por ciento. El crecimiento de exportaciones de bienes creativos en países en desarrollo fue incluso mayor, con un promedio anual de 12.1 por ciento durante el mismo periodo”.

El doctor Jorge Francisco Sánchez López y la doctora Ingrid Kuri Alonso, profesores investigadores del Centro de Educación Técnica y Superior (Cetys) Universidad, coordinan un estudio que revela las relaciones entre las actividades de la economía creativa en Baja California y su aportación en la economía de la región.

Como producto de la investigación, los especialistas de Cetys Universidad encontraron que 5.4 por ciento de la población ocupada en Baja California se dedica a alguna actividad relacionada con la economía creativa, misma que genera más de 42 mil empleos, representa 5.8 por ciento del valor agregado censal bruto y remuneraciones por casi tres mil millones de pesos.

“Lo que buscamos es entender la estructura y las dinámicas económicas de las industrias culturales y creativas en el estado. Se les entiende como actividades dispersas y sin conexión. A lo mucho se estudian por actividades, entonces lo que buscamos es entender las relaciones entre estas actividades, visibilizar estos vínculos y visibilizar el capital humano que es altamente especializado”, apuntó Sánchez López.

Un análisis regional

Para llevar a cabo el estudio de los sistemas regionales de producción creativa, los investigadores de Cetys Universidad realizaron un análisis regional por medio de técnicas como patrones de especialización en el empleo y concentración de las entidades económicas.

Jorge Francisco Sánchez López comentó que el análisis regional se realiza a partir de las informaciones de los Censos Económicos 2014 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); no obstante, dado que sus clasificaciones son diferentes a las que se aplican a las actividades de la economía creativa, fue necesario establecer equivalencias con el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) en su versión 2013.

“Los indicadores, por su parte, se agruparon en una matriz de doble entrada con dos categorías dependiendo el eje de análisis, por un lado las regiones —Ensenada, Mexicali, Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito— (columnas) y los datos del sector, subrama y clase de actividad económica (filas). Se comenzó organizando la información del Censo Económico en la matriz de datos ordenados para el año 2014. Para cada unidad de análisis se estructuró una matriz”, expuso.

Elaboración de cerveza y bebidas alcohólicas a base de uva; comercio de antigüedades y obras de arte; información en medios masivos; servicios de arquitectura y dibujo; diseño gráfico y agencias de publicidad y mercadotecnia; escuelas de educación superior, computación y arte; restaurantes y museos, se encuentran entre las actividades económicas detectadas en Baja California a partir de los datos del Inegi correspondientes a 2014.

Dentro de dichas actividades, que generan más de 42 mil empleos en el estado, destacan en Tijuana comercio y servicios; Mexicali se distingue por sus servicios profesionales; Tecate por su concentración del empleo en elaboración de cerveza; Ensenada en la producción de bebidas alcohólicas a base de uva; y Playas de Rosarito muestra especialización en el servicio de preparación de pescados y mariscos.

En servicios educativos, profesionales técnicos y científicos, Ensenada, Mexicali y Tijuana sobresalen por su especialización en el empleo; en la concentración espacial, resaltan promotores de espectáculos artísticos, culturales y deportivos en Ensenada, y cantantes y grupos musicales en Mexicali; Tijuana y Rosarito muestran concentración del comercio al por menor de antigüedades y obras de arte.

Gastroparques, recolección directa de datos

La elaboración del análisis regional de la economía creativa de Baja California llevó a los investigadores a concluir que los datos oficiales son limitados por la forma en que se recogen, lo que impide observar actividades económicas relativamente nuevas, como la industria de la cerveza artesanal.

Además, los investigadores consideran que el dinamismo del sector gastronómico en el estado coloca esta industria como una actividad socioeconómica de relevancia para el análisis de las industrias culturales y creativas.

Ante este panorama, consideraron la necesidad de recabar sus propios datos y comenzaron abordando un fenómeno reciente dentro del sector gastronómico de la región: los gastroparques, conjuntos de unidades gastronómicas, usualmente foodtrucks, que se reúnen en el mismo espacio como estrategia de mercadotecnia y concentración de servicios.

“Ahí nosotros estamos produciendo datos nuevos, por ejemplo, para entender de manera concreta cuáles son las innovaciones en estas actividades gastronómicas, qué es lo específicamente creativo, cuál es el tamaño de la actividad económica que generan”, expuso el investigador de Cetys Universidad.

Sostuvo que la gastronomía es uno de los sistemas de producción creativa de Baja California que si se observan de forma aislada no es posible delinear su contribución a la economía de la entidad; sin embargo, su reconocimiento podría significar un mayor impulso desde el sector público, mejores condiciones laborales para sus trabajadores y facilidades para emprender.

Innsignia: investigación en innovación

La investigación sobre sistemas regionales de producción creativa en Baja California es uno de los proyectos impulsados desde el Instituto de Investigación en Innovación, Emprendimiento y Cambio Social (Innsignia), cuya creación se formalizó el 30 de noviembre de 2017.

Innsignia está adscrito al Centro de Excelencia en Competitividad y Emprendimiento (CECE) de Cetys Universidad y hasta ahora cuenta con la colaboración de 12 investigadores de la misma institución.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Mayer Cabrera Flores, investigador y coordinador de Innsignia, comentó que el instituto se fundó considerando como su materia de estudio el impacto social —o la falta de él— de los procesos de innovación que se generan desde el sector académico.

“De ahí surge el interés por estudiar cómo funcionan los ecosistemas de innovación y cómo podemos ayudar a acelerar esta articulación del ecosistema, reconociendo que el sector académico es uno de los actores importantes porque es el que produce el conocimiento. Esto es lo que detonó el interés en crear un instituto que pueda estudiar estos fenómenos, cómo se da la innovación en la región y poderlo comparar haciendo estudios con otras regiones”.

La innovación en todos los ámbitos

Los proyectos que se impulsan desde Innsignia parten de cuatro premisas. La primera de ellas consiste en reconocer que los entornos basados en creatividad, emprendimiento e innovación son los que logran mayor crecimiento económico y detonan los cambios sociales.

La segunda premisa es comprender que la innovación no se circunscribe exclusivamente al desarrollo tecnológico, sino entenderlo en su sentido más amplio: innovar es cuestionar la realidad social y cambiar paradigmas en cualquier ámbito.

La tercera premisa reconoce la cadena de valor que hay detrás de los procesos de innovación y que dentro de dicha cadena la producción de conocimiento científico es uno de los eslabones más importantes.

La cuarta y última premisa del instituto consiste en percibir los ecosistemas regionales de innovación como mecanismos de colaboración cuyo impacto dependerá de la forma como se articula.

Mayer Cabrera Flores apuntó que con las cuatro premisas se conjugan tres aristas de la innovación que definen los campos de estudio de Innsignia.

“Como primera arista queremos estudiar la innovación más convencional, emprendimientos científicos-tecnológicos, transferencias de tecnología, cómo sacar el conocimiento del sector académico, cómo poder seguir esa cadena de valor y llevarlo hasta desarrollar un producto que tenga un impacto en la sociedad, que tenga impacto de mercado”.

Otra de las aristas de la innovación que aborda Innsignia es la denominada innovación social. Es decir, aquella que surge desde y para las comunidades vulnerables; los investigadores del instituto estudiarán cómo se estimulan los procesos innovadores en este sector de la población y cómo logran mantenerlos a través del tiempo.

La tercera y última línea, y donde se encuentra el análisis de los sistemas regionales de producción creativa, es el estudio de la innovación y el emprendimiento en contextos culturales y creativos.

“Creemos que la región es rica en este tipo de industrias y lo podemos observar en el auge de industrias como la vitivinícola, la cerveza artesanal, cuestiones de arte, gastronomía y creemos que a través de estas industrias también se puede innovar”, afirmó Cabrera Flores.

Con el conocimiento que se genere a través de los proyectos de Innsignia, los investigadores buscan contribuir a la toma de decisiones, ya sea del sector público o privado, para que a través de la innovación y el emprendimiento se impulsen cambios sociales.

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